EL ESPÍRITU DE BODEGAS JACQUES

EL ESPÍRITU DE BODEGAS JACQUES

ADN FRANCÉS
SANGRE MEXICANA

ADN FRANCÉS
SANGRE MEXICANA

MANOS AMIGAS

Manos comprometidas, conocedoras y amantes de la tierra y del cultivo de la vid, son creadoras de cada una de las etiquetas en Bodegas Jacques. Nuestras prácticas agrícolas están 100% certificadas, cumpliendo con los más altos estándares de sanidad e inocuidad.

Cada burbuja de Bodegas Jacques es una celebración a nuestras tradiciones y pasión vitivinícola. Acompañamos momentos memorables en familia, conversaciones con amigos, una velada.

Festejamos los momentos especiales de la vida.

MANOS AMIGAS

MANOS AMIGAS

TRADICIÓN FAMILIAR DESDE 1873

Manos comprometidas, conocedoras y amantes de la tierra y del cultivo de la vid, son creadoras de cada una de las etiquetas en Bodegas Jacques. Nuestras prácticas agrícolas están 100% certificadas, cumpliendo con los más altos estándares de sanidad e inocuidad.

Cada burbuja de Bodegas Jacques es una celebración a nuestras tradiciones y pasión vitivinícola. Acompañamos momentos memorables en familia, conversaciones con amigos, una velada.

Festejamos los momentos especiales de la vida.

TRADICIÓN FAMILIAR DESDE 1873

Henry Jacques, un apasionado del cultivo de la vid, emprende en 1873, una gran tradición familiar al establecer  su viñedo en el Valle de Barcelonnette, un pequeño pueblo francés de corazón y tradiciones mexicanas, ubicado al pie de los Alpes Franceses y a sólo unos cuantos kilómetros de Piemonte Italia.

En éste fantástico  rincón francés, la familia Jacques comienza la emocionante aventura de producir champagne, para deleitar a sus amigos más cercanos. Y es aquí, donde nace la esencia de nuestras burbujas: un tributo a la sofisticación en cada burbuja.

Años después, algunos miembros de la familia Jacques, migran a México, llegando a nuestro país, durante la época del Porfiriato, etapa con gran influencia Francesa en el país, encuentran en la zona del bajío mexicano las condiciones idóneas para darle vida a Bodegas Jacques.

En colaboración con enólogos franceses, y siguiendo las enseñanzas transmitidas de generación en generación, creamos 4 excepcionales etiquetas: Néctar, Brut, Brut Rosé y Extra Brut.
Manos mexicanas cultivan y cuidan de  nuestro suelo y vides con especial dedicación y un compromiso inquebrantable por brindar en cada botella burbujas excepcionales.

Ubicados en una atractiva zona para el cultivo de la vid, el bajío mexicano se caracteriza por impulsar el crecimiento económico del país, con gran potencial y desarrollo del enoturismo, pero sobresale por el gran reto que representa el meticuloso cuidado en el viñedo, del suelo y las uvas, derivado a las condiciones climatológicas extremas de la región, las cuales favorecen en lograr una buena acidez y gran perfil aromático, en nuestros vinos de clase mundial.

TRADICIÓN FAMILIAR DESDE 1873

Henry Jacques, un apasionado del cultivo de la vid, emprende en 1873, una gran tradición familiar al establecer  su viñedo en el Valle de Barcelonnette, un pequeño pueblo francés de corazón y tradiciones mexicanas, ubicado al pie de los Alpes Franceses y a sólo unos cuantos kilómetros de Piemonte Italia.

En éste fantástico  rincón francés, la familia Jacques comienza la emocionante aventura de producir champagne, para deleitar a sus amigos más cercanos. Y es aquí, donde nace la esencia de nuestras burbujas: un tributo a la sofisticación en cada burbuja.

Años después, algunos miembros de la familia Jacques, migran a México, llegando a nuestro país, durante la época del Porfiriato, etapa con gran influencia Francesa en el país, encuentran en la zona del bajío mexicano las condiciones idóneas para darle vida a Bodegas Jacques.

En colaboración con enólogos franceses, y siguiendo las enseñanzas transmitidas de generación en generación, creamos 4 excepcionales etiquetas: Néctar, Brut, Brut Rosé y Extra Brut.
Manos mexicanas cultivan y cuidan de  nuestro suelo y vides con especial dedicación y un compromiso inquebrantable por brindar en cada botella burbujas excepcionales.

Ubicados en una atractiva zona para el cultivo de la vid, el bajío mexicano se caracteriza por impulsar el crecimiento económico del país, con gran potencial y desarrollo del enoturismo, pero sobresale por el gran reto que representa el meticuloso cuidado en el viñedo, del suelo y las uvas, derivado a las condiciones climatológicas extremas de la región, las cuales favorecen en lograr una buena acidez y gran perfil aromático, en nuestros vinos de clase mundial.